Terminó la lectura. Aquel día en la noche tomaron muchas fotos, éramos muchos y apenas cabíamos en el marco, nos salíamos pero luchábamos por juntarnos tanto como era posible, para salir todos, ahí arrinconados en la foto. Flash Flash y otro Flash de Luz blanca, estamos en el taxi, siete de la mañana, nos habíamos quedado de ver hace casi 12 horas y volvíamos a casa. Tu ya prácticamente te dormías en mi hombro, semejante grandulón. Ya no aguantas nada de tantas desveladas. Y no, no me debes nada del taxi. Mira que horas. Están dando las doce y llego a la fiesta, varias caras conocidas pero las mas lucidas son aquellas que permanecen sonrientes y brillosas de fulgor en la mesa del comedor, son las cinco y los cachorros no nos vamos a dormir. Dan las seis cartas y a mí todavía me falta una ¿Quién repartió que me salieron todas las azules? El dorso de una de ellas esta manchada de vino, de aquellas veces que íbamos todos los 6 o 7 a ese cuartito que rentabas por Copilco, esa alfombra no volvió a ser la misma ¿Te acuerdas?
Y así pasan los días y las horas y creo que sí, ahora si aprendí a decir te quiero.